Para español, baja por Nápoles hasta el fondo
I T I N E R A R Y
Ioulia Lymperopoulou
Every afternoon
I have a date
With the seagull
On 5:00 pm sharp
At the trash can.
He fishes pieces of the cornicione
The discarded pizza bones
And eats them with gluttony like spaghetti
As another Pulcinella
Having a lucky chance
While going out and about.
Every now and then,
A sliding gate
Opens and closes
Beside him,
Like an open mouth,
To quickly swallow
Pedestrian tenants, motorbikes and cars
And I tell him: Stay alert and take care!
Then I move on.
I go up the Muses alleyway
And there I stop;
A phrase written in Greek
Captivates my gaze
On the wall: “Βίου κάτοπτρον”. *
Napoli is the Nèa Pòlis
And inevitably
The traits of Greco-Roman Antiquity
Are revealed at every step
In modern inscriptions and graffiti
As well.
At that point,
I have to decide
Whether to go
Left or right.
In my mind
Everything is spinning
In a crazy swirl
Like Alice’s fall
Into the rabbit’s hole.
I would like to be
In so many places
At the same time:
Il Chiostro di Santa Chiara,
Palazzo Venezia, Piazza del Plebiscito,
Piazza degli Artisti, Parco della Villa Floridiana,
Capodimonte, Mergellina, Posillipo…
And yet
Where to head to
I have to choose.
To the left
A friend
Tickles my ear
And there I go
No time to lose.
It is Mr. Cat
Who wears a tuxedo
In white and black!
He waits patiently
For his daily caress
Outside the local hospital
Where he lives
And welcomes me
With a joyful voice
Like a singer on four paws
And with his tail swinging high
– A hairy cobra trying to hypnotize the passers-by.
While the narrow streets
Draw me
In their whirls
Where people form
Same as pearls in a necklace
Loose or tight lines
I let myself
Be carried away
Strolling
On the lava stones
That pave the old roads
With a crazy mosaic.
The old town
Is a labyrinth
With hidden paths
In its sleeves
That create personal itineraries
Crossing through buildings
Stairs, porticoes and alleys.
Every time I wonder
How many life paths
Intersect
In her veins
Without ever really meeting!
And what about
Napoli sotterranea!
The city under the city.
Napoli is many cities in one
Like a big Matryoshka.
You can disappear
And then dive back
Into the world’s flow.
Something like dancing
In the cosmic water
Trying not to get caught
In its transparent nets.
That’s how
I slide down
The hill
Taking a short cut
And then I pass by
Dante’s square
To say hi,
While treading lightly
With a breath of wind
By my side
Reaching the sea
To walk under the night sky.
There,
I can see
The small white boats
Perched like seabirds
Flickering
In the watery dark embrace
And high up the moon
Counting the fireworks
Colouring
Children’s faces with
Bright smiles.
I promenade
On the long coast
Back and forth
Absorbing stories
Reading expressions, gestures and faces
Etching images;
My memory’s creative songs.
In the middle
Of the stroll
I always stop
To greet
The rocky mermaid – I named her Marina
Half immersed
In the sea.
I like to stand
And watch her calmly breathe
Lost in her deep sleep
While the breaking waves
Make her hair glitter with stars.
On my way back,
I pick up
From the streets
My lucky pennies,
The gulls’ feathers
That like angels’ messages
Wait to be read.
Sometimes
To reascend
I jump on the funicolare
And right after
I reach my nest
Sliding downhill
From the back slope
Faster than a hawk
While hearing the call of the neighbourhood owls.
On rainy days,
Slugs wait for me
On the steps
Curled up like cats
And it is rather comforting.
In summer time
The day concludes
With a mystic routine:
Aromatic percoche
Born in the warm puffs of Vesuvius
Cut in cubes
And submerged
In red wine.
One glass is enough
To remind me that
The world’s mine oyster
And fantasy a playground
As much as
Life
The first and foremost
Work of art.
Alla salute!
Naples, October 2025.
* (Vìou càtopron). In Aristotle’s Rhetoric Odysseus / Ulysses is characterised as a “καλὸν ἀνθρωπίνου βίου κάτοπτρον”, meaning “a fine mirror of human life”.
Ioulia Lymperopoulou is a Greek-Italian writer, filmmaker, art performer and illustrator born in Athens in 1978, at the corner of Muses and Inspiration streets. She majored in modern European history. She lives between Naples and Athens. Her neighborhood is art, images and words are the road signs and traffic lights that help her create her way through life. She loves the sea, strolling in the city’s alleys and streets, enjoys dancing butoh, travelling and feeding the stray cats who adopted her & became her earthly guardian angels.
I T I N E R A R I O
Ioulia Lymperopoulou
Todas las tardes
a las cinco en punto
tengo una cita
con la gaviota,
en el cubo de basura.
Pesca pedazos de cornicione,
los huesos desechados de las pizzas,
y los come con fruición como si fueran espaguetis,
como otra Pulcinella
hallando un golpe de suerte
al salir por ahí.
De vez en cuando,
una puerta corredera
se abre y se cierra
a su lado
como una boca que se abre
para engullir rápidamente
peatones, motocicletas y coches
y yo le digo: «¡Presta atención y cuídate!»
Sigo mi camino.
subo por el callejón de la Musas
y me detengo;
una frase en griego
sobre el muro
capta mi mirada: “Βίου κάτοπτρον”. *
Nápoles es la Nèa Pòlis,
es inevitable,
los rastros de la Antigüedad grecorromana
se manifiestan a cada paso,
también en las inscripciones modernas y los grafitis.
En ese momento,
debo decidir
si ir
hacia la izquierda o hacia la derecha.
En mi mente
todo gira
en un desquiciado remolino,
como la caída de Alicia
en la madriguera del conejo.
Quisiera estar
en tantos lugares
a la vez:
Il Chiostro di Santa Chiara,
Palazzo Venezia, Piazza del Plebiscito,
Piazza degli Artisti, Parco della Villa Floridiana,
Capodimonte, Mergellina, Posillipo…
Y sin embargo,
tengo que elegir
hacia dónde ir.
A la izquierda,
un amigo
me susurra al oído,
y allá voy, no hay tiempo que perder.
¡Es el Sr. Gato
vestido con un esmoquin
blanco y negro!
Espera con paciencia
su caricia diaria
a las puertas del hospital local
donde vive
y me recibe
con una suave voz
como un cantante de cuatro patas
Y con la cola erguida, ondulando,
una cobra peluda que intenta hipnotizar a los transeúntes.
Mientras las calles estrechas
me arrastran
en sus remolinos
donde la gente se ensarta
como perlas en un collar,
en filas flojas o apretadas
me dejo
llevar
paseando sobre las piedras volcánicas
que empiedran los caminos antiguos
y forman un mosaico alucinante.
La ciudad antigua
guarda en su manga
un laberinto
de sendas ocultas
que crea itinerarios personales
atravesando edificios,
escalinatas, pórticos y callejuelas.
Cada vez me pregunto
cuántas sendas de vida
se entrecruzan
por sus venas
sin llegar nunca realmente a encontrarse.
¿Y qué me dicen de
Napoli sotterranea?
La ciudad bajo la ciudad.
Nápoles es varias ciudades en una,
como una gigantesca Matryoshka.
Puedes desaparecer
y luego volver a zambullirte
en la corriente del mundo.
Como en un baile
en aguas cósmicas
procurando no quedar atrapada
en sus redes transparentes.
Así es como
me deslizo,
cuesta abajo
por un atajo,
pasando por la plaza de Dante
para decir hola,
mientras avanzo con paso leve,
con un soplo de viento
junto a mí,
hasta alcanzar el mar
y caminar bajo el cielo nocturno.
Allí,
distingo
las pequeñas barcas blancas
posadas como aves marinas,
trémulas
en el oscuro abrazo del agua;
y, en lo alto, la luna
cuenta los fuegos artificiales,
que tiñen
los rostros de los niños
con sonrisas de luz.
Paseo
por la larga costa
de acá para allá
absorbo historias,
leo expresiones, gestos y rostros,
grabo imágenes;
los cantos creativos de mi memoria.
En mitad
de mi paseo
siempre me detengo
a saludar
a la sirena de roca —la llamo Marina–
sumergida a medias
en el mar.
Me gusta detenerme
a observarla respirar tranquilamente,
perdida en su profundo sueño,
mientras las olas quebradas
hacen brillar su melena
con reflejos de estrellas.
De regreso,
recojo de las calles
mis monedas de la suerte,
las plumas de las gaviotas
que, como mensajes de ángeles,
esperan ser leídas.
A veces,
para volver a subir,
me subo al funicolare
y enseguida
alcanzo mi nido,
me deslizo cuesta abajo
por la ladera trasera,
más veloz que un halcón,
mientras escucho el canto de los búhos del barrio.
Los días lluviosos,
las babosas me esperan
en los escalones,
hechas un ovillo como los gatos.
Es bastante reconfortante.
En el verano
el día termina
con una rutina mística:
percoche3 aromáticos,
nacidos en las cálidas exhalaciones del Vesubio,
cortados en cubitos
y sumergidos
en vino tinto.
Una copa es suficiente
para recordarme que
el mundo será mi ostra
y la imaginación un juego
tanto como
la vida
la primera y fundamental obra de arte.
Alla salute!
Nápoles, octubre de 2025.
* (Vìou càtopron). En Retórica de Aristóteles, Odiseo / Ulises es descrito como «καλὸν ἀνθρωπίνου βίου κάτοπτρον», esto es, «un noble espejo de la vida humana».
Ioulia Lymperopoulou es una escritora, cineasta, artista de performance e ilustradora greco-italiana, nacida en Atenas en 1978, en la esquina entre la Calle de las Musas y la Calle de la Inspiración. Se especializó en historia moderna de Europa. Vive entre Nápoles y Atenas. Su barrio es el arte; las imágenes y las palabras son las señales de tráfico y los semáforos que la ayudan a abrirse camino por la vida. Ama el mar, pasear por los callejones y las calles de la ciudad, bailar butoh, viajar y alimentar a los gatos callejeros que la adoptaron y se convirtieron en sus ángeles guardianes terrenales.